He intentado demostrar que no tenemos derecho a utilizar la palabra teoría: para un científico o para cualquier persona esta palabra significa dos cosas: que existe un experimento crucial –experimentum crucis– y que su refutación es posible. Y eso no puede ocurrir en las Humanidades: ninguna autoridad en el mundo, ningún consenso a través del tiempo, ninguna votación de millones de lectores puede rebatir el juicio de Tolstoi cuando sentencia que el Lear de Shakespeare es un enredo infantil o el de Wittgenstein cuando dictamina que Shakespeare sólo puede crear nubes de lenguaje y ninguna persona viva. No podemos refutar los grandes juicios del pasado ni impugnar un juicio estético, por ofensivo que nos parezca. Sólo podemos decir que todos los demás afirman que Shakespeare es magistral, lo que en estricto sentido nada prueba. (enfadat) Y más inteligentes que Tolstoi y Wittgenstein no somos.
Del poema de Gorostiza se desprende que la existencia no puede fijarse positivamente, entre otros motivos, porque está en constante cambio debido a su tránsito hacia la muerte. Quizá la poesía sea la herramienta más adecuada para iluminar algunas constantes del ser de la existencia, entre otras causas, por su desarraigo de la lógica y porque el poeta opera con un lenguaje que le sirve para relacionarse con el mundo y que trasciende su propio ser individual.

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